jueves, 20 de agosto de 2009

RECUERDO

Rechinan las cucharas sobre los platos hondos a destiempo.
Las cuatro cucharas de las cuatro lozas se percuten,
van y vienen con los ojos.
El cucharón ruge contra el aluminio yendo por más,
el alto timbre del raspaje,
metal con metal,
líquido.

Silencio.

Cuatro bocas abriéndose al alimento de la sopa,
cuatro gargantas tragando líquidos,
cuatro cucharas contra el nácar de los dientes,
cuatro pares de brazos sosteniendo el peso
bajo un mismo techo,
sobre una misma tabla,
rozando el mismo mantel cotidiano
de los mismos años en que comparten sus caras.

Frente a mí su figura,
a su lado la misma en pequeño.
al lado mío mamá,
todos orbitando el mismo silencio espeso.

Afuera algunos pasos, alguna bocina, un perro,
Adentro es sonido solo,
solo sin nadie, cenando solo,
el volumen alto de los otros
de los sonidos graves del silencio de los otros
sonando el ruido que hace el miedo matando palabras.

7 comentarios:

Codorníu dijo...

Mm... es duro tu poema. A veces, algo barre el presente desde atrás como un reflector de penitenciaría buscando una sombra que corra veloz hacia el muro de alambre.

Quiero creer que los recuerdos no existen; que tan sólo -si acaso- algo rastrea buscando una señal que no supimos o no quisimos entender en el pasado.

Una señal -como esa sombra- que nos explique cuando fue que tomamos este camino y no el que imploraba alguien con su voz rota por el silencio afónico de los invisibles.

(Mm... muy duro; pero muy bueno)

Besos, amiga.

TORO SALVAJE dijo...

Me encanta viajar a tus recuerdos porque los cuentas muy bien.
Sabes mirar y lo explicas de cine.
Cualquier día compro palomitas (pochoclos?) antes de entrar en tu blog.

Besos.

-Pato- dijo...

Para mi el poema fue una imagen. Una fotografía.
Tiene razón Toro, es una imagen de cine el poema y también tiene razón Pepe, es una imagen dura.
Es que no puede ser de otro modo la imagen de la representación del sonido, que hace el silencio de los otros sonando el ruido que hace el miedo matando palabras.

¿Se entendió lo que quise decir?
Espero que si, besos!
(revisá el correo :)

calma dijo...

Y cuánto duelen los recuerdos depende del día que tenemos verdad?, tú siempre logras que los veamos, sabes dibujar palabras, nada fácil.
Un abrazo y buen fin de semana

Fero dijo...

interesante ejercicio.
tienes un lenguaje tan genial...
adirable, una vez más.

un abrazo mi estimada karina.
saludos a Collete.

Malvada Bruja del Norte dijo...

¿Has cambiado la decoración de tu casita? Me encantan las partes del todo...aunque añoro el dibujo de la niña y el globo de Bansky :-P

El poema...Karina, esta Bruja Malvada se ha conmovido, por haber vivido escenas igualitas, igualitas...sólo difieren el número de comensales...

en la Isla dijo...

El sabor de la casa... La infancia es a veces un lugar muy duro. Sin embargo qué hermoso recuperarla con sensibilidad y hacerla parte de un poema. La última frase es mortal. Buenísima!

Podemos reescribir nuestra historia. Hacer de nuestro cuerpo un lienzo largo. Los recuerdos no son más que piezas. Podemos removerlas, juntarlas, separarlas. Es la libertad que da el tiempo. Y la magia.

Un gran abrazo