martes, 21 de julio de 2009

SERIE NOCTURNIDAD

Sigue la noche.
A la hora de los misterios sueltos camino reventando en cada paso la línea de las baldosas, destruyendo todo augurio, desesperanzándome para vaciar las ansias. Para calmarme camino hilvanándome a la masa asimétrica de la noche, mimetizada de compañía, de ruidos, de música, de piel. Fumo en bocanadas lo no dicho, lo no vivido, lo no logrado. Me espanto en la noche oscura y me embarro de su barro, me dejo insultar de su oscuro, me dejo abofetear la soberbia. Fumo. Exhalo el grito silencioso mientras demuestro una sonrisa placentera de estar, que para mi sorpresa no suena falsa. Camino.
El movimiento despierta asociaciones lúdicas entre el desperdicio de la basura, la bicicleta que pasa y el aquelarre de adolescentes quebrados en el cordón oscuro de la Shell. Un auto con el parlante a todo volumen y el gentío se inquieta, retumba, titila sobre su eje. Nadie va a ningún lado.
Todos buscamos amapolas en el cemento, eco de mar en el bullicio, lluvia debajo de los toldos y sed ahogados en cerveza hasta que el tiempo gire o colee hasta que se detenga a acontecer en algún recoveco, pero quedan pocas estrellas. La luz del centro las devora, las deforma, los edificios las tapan, la clave es mirar bajo, al ras de los ojos .
El brazo de la noche roza mi espalda y me invita a la danza de mis meteoritos mentales que inspirados se vuelven coreografías que asisto de lejos. Al menos existo me digo y sigo. Sostengo la terquedad de caminar, el movimiento continuo activa la mampara de aire entre mi angustia y el resto, entre mi muerte y mis sueños, entre mi cuerpo y mi desgano, entre el humo y la vida. Lo negro ennegrece y disimula todo, ensucia y acompaña sin pedir, comprende.

10 comentarios:

Lena dijo...

Todos buscamos amapolas en el cemento, eco de mar en el bullicio, lluvia debajo de los toldos y sed ahogados en cerveza ....

Verdad bella y antológica.

No perdemos la fe en la vida rompiendo rutinas.

Me encantó, K!

Besos muchos!

TORO SALVAJE dijo...

No hay amapolas sobre el cemento.
Nunca las hubo, y por más que engañemos nuestra mirada no van a estar.
Como mucho alguna noche un espejismo de tres al cuarto nos llena de ilusión durante unas horas.
Hasta que el día siguiente pone todo en su sitio.
Cemento gris en el alma.

Besos.

Anónimo dijo...

Qué denso es caminar así. Es lo contrario al vacío. Y expresarlo de esa forma... qué belleza.
:)

-Pato- dijo...

Yo debo ser negro :)

Pensaba...Siempre me hacés pensar, eso es bueno.

Pensaba cuánto extraño tus aerolitos mentales y buscar amapolas en el cemento de una hoja rayada, aunque encontremos charcos embarrados con mas facilidad, yo sí creo que alguna amapola habrá.

Besos caminante nocturna de sonrisa linda y aflojá con el faso!

Fero dijo...

Es como si narraras en cortas frases extractos de vida, de razones, de sinsabores, de vaivenes. Como si una sola vida no fuese suficiente para tu pluma... como si necesitases miles de vidas; pero una sola explicación.

Un abrazo.

calma dijo...

Te voy leyendo y me veo reflejada, tantas veces me pasa con lo que escribes... además hoy yo también le hice un manto a la noche.
Se nota tu piel en cada trazo de vida que nos regalas.
Abrazos

Anónimo dijo...

Muchas gracias por dejarme leerte, te tengo entre mis blogs favoritos, me ha gustado mucho lo que has escrito, me ha emocionado y acompañado, gracias de nuevo

Codorníu dijo...

Es cierto: "Nadie va a ningún lado"

Sólo las yemas de tus dedos tienen la magia de saber bailar letras contra la pared.

Relatos de seda, eso es lo que haces.

Un beso, amiga.
Codorníu.

Jorge Arce dijo...

Que bueno Karina. Entiendo perfectamente aquello de los meteoritos mentales. y..si, creo que, en algunas ocasiones, estar vivos es por lo menos un paso.

Un beso

-Pato- dijo...

Un abrazo Kari y un manojito de flores naranjas que se trepan por la medianera de mi jardín :)

Que sigas bien, besos!!