viernes, 24 de octubre de 2008

INSTANTANEAS FAVORITAS DEL CAPITULO FIN

A veces pierdo tiempo poniéndole hielo a un recuerdo que me vuelve. Pero voy a otra cosa.
Una mujer está encerrada en un ropero, grita, llama, golpea la puerta y alguien le va a abrir. O la tira abajo. O llora. O se queda. O sale después.
Yo recorto figuritas.
No hay hombre con látigo, ni gemelas de la mano, ni siquiera tengo hielo.
El martini se recalienta a medida que el cubito final se derrite imperceptible y a su vez verdaderamente rápido. Revuelvo con los dedos. Sonrío.
Tengo que recortar una foto para el álbum. La mejor. Y su perfil derecho tenía un lunar que no le favorecía.

Veíamos juntos el mar y yo sentía que llegaba a esas capas oscuras que dicen que hay en el fondo.
Veía toda la cadena alimentaria, deglutiéndose entre sí, pero a nosotros nos veía blancos y aparte. Peces con risa, nunca vistos, esquivando un rato la ley del ciclo a lo mister Magoo. Y del costado derecho, siempre, pez con lunar.

Otra. Sobre el espejo del techo. Tendido de perfil, cara hacia mi pecho, párpados quietos, brazo izquierdo en abrazo sobre cintura mía, pliegues blancos, piel, paz, perfil izquierdo sin lunar.

O bocacalle, esquina exterior, vidrio atrás del bar. Los dos sentados afuera. Mirarte y quemar. Torcer los ojos hacia delante en espejo. Reír hacia la calle, para que no se vea. Volvernos a mirar. Volver a explotar. Volver a las caras paralelas. Risas con jadeo que volaban hacia algunos ojos atentos de algún desconocido pasajero del 152 que pasaba casual.

O afuera, cenar, de a cuatro. Vereda. Músicos bizarros en vivo, de a cuatro. Violines. Verano. Cinismo inocente y pollo. Incomprensible quizás.

O ventana. Pasillo largo. Timbre. Asomar. Mi casa. Mochila roja de espalda. Vergüenza, hormigueo por el pasillo, quemar y evitar contacto visual directo. Esperarte. Debatirme. Ponerme rush. Arriba de la mesa, contra la pared. Arder…


Ahora voy a recortar.


Voy a ser prolija.
El aire está cambiado y huele liviano, con perfume a café.

6 comentarios:

Verbo... dijo...

Karina

¿Que qué?

Que le distes play al play...??

¡¡aaaajajajajajaj!! ♥

¿Y a dónde te llevó Kari?

No sé por donde has desembocado,
después de darle play al play,
pero
si sé que yo he llegado a tu blog, con una gran risa :))

te leo, y me ha encantado el texto,
está como para chuparse los dedos...he vivido cada paso de tu relato, hasta las comas y los puntos.

Esperarle, derretirme... desesperarme, arder hasta romper el termómetro y ...Ya está !!

Ay Dios!!

Me pregunto y me contesto:
¿qué tiempo hubo entre el arder... y el Ya está?
-el suficiente, el necesario-

Un fuerte abrazo,
y síguele dando ¨play¨ a tu vida
que huele interesante...a Bebé.

Un beso ♥

M.

-Pato- dijo...

"A veces pierdo tiempo poniéndole hielo a un recuerdo que me vuelve"

(lo hago en un rollo de papel)

Magnífico texto que me sonó a recopilación de momentos que se nos cruzan como fogonazos por la cabeza.

Me dejaste la cabeza relampagueando con mis propias instantáneas.

Un abrazo.

cronopio44 dijo...

El aire, después de semejante recuento, debió quedar transparente, como de fiesta a medio correr y a la espera de desenlace... Un beso.

zooey dijo...

A veces uno puede estar sentado haciendo cualquier cosa en principio instrascendente y se encuentra invadido por un estado de tranquilidad inesperado, ligero. En momentos como esos se pueden leer los rincones de la memoria caprichosa que por cualquier causa, reconocible o no, nos traen el semblante cierto de las vivencias que nos han construido. Son los tejidos del alma, supongo, y en esos momentos se vuelven como un álbum de fotografías incorpóreas pero imborrables. Y aparecen esos guiños en los que consiste la vida, las claves que permanecerán para siempre porque simplemente reflejan lo que somos.

Precioso, sencillamente precioso este apunte tranquilo de la memoria emocional.

Un beso.

Verbo... dijo...

Kari

No sé lo que pasó en los 4 gatos, pensaré que fué un chiste.

Pero si no lo es, pasa por alli, y lee algo que escribi.

Espero que todo sea una broma.

Animo, no quiero verte con los moquitos por fuera. ♥

M.

Raquel Fernández dijo...

Me encantó el texto. Retrata con fidelidad esos momentos en los que, sin que lo busquemos, los recuerdos -cómodos e incómodos- aparecen y no podemos deshacernos de su embrujo.
Un beso muy grande y que tengas un buen día.