sábado, 20 de septiembre de 2008

CUANDO QUIERAS

Bajo la cabeza. Tecleo. Aprieto el punto. Espacio. Stop. He parado. Espacio. Punto. Luz verde sobre el teclado. Voy a comer pizza, lo pienso, escucho el horno del fuego. Y qué puede importar, pienso. Pienso. Me detengo. Pero nada viene. No hubo nada en ese pensamiento. Me pregunto que fue lo que me hizo detener, qué hizo que hiciese la pausa y el gesto como si hubiese estado pensando si no he pensado nada? Sigue el fuego, no van a quemarse, no esta vez. No. Luz verde. Me permito esta boludes, está bien? Sirve, me sirve? Por qué? Es que no encuentro nada mejor que hacer? Es que no encuentro nada mejor que hacer. Qué sería mejor? Mejor y posible. Olvidar pintando. Olvidar qué? El vacío, la nada, que nadie nada conmigo. Que espanto, que nada me llena, que voy a morir y ...
Ah. No estás exagerando? Quizás. Y si sí? No quisiera por él. Eso está bien. Cualquier motivo que haya de no hacerlo es un motivo para no hacerlo. Sí. No lo voy a hacer. Bien. Y qué podría hacer? Es que nadie nada me quita ni me da nada. Nada me alcanza. Solo sacar, sacar algo en borbotón que no sé qué es. Tengo un profundo dolor un gran miedo. A qué? A dolerme algo tanto que me lleve a eso con vehemencia. No puedo perder. Guardo. Se me quemaron. Como los fideos con tuco? No, los fideos no se quemaron, apenas la cebolla de la salsa. Es que no entraba este tema. No. Antes lo evitaba, lo dejaba todo en el cofre de lata . Cuánto? Mucho, pero este año volvió con fuerza. Por qué? Es largo de contar. Ah. No se dice. Después te dicen se venía viendo como a David. No hay que hablar. Espanta. Nadie quiere a los que no quieren lo que todos debemos querer y temer no tener más, porque es lo que más se debe querer y lo único que se tiene en concreto, quizás. No. Come tu pizza tranquila. Porque es algo que te hace sentir terrible de rechazar. Sí. Has estado yendo y viniendo a preguntarte para seguir con el diálogo, pero no tienes que escribir, puedes hacerlo desde ahí. Es que no sé qué otra cosa podría hacer. Comer. Pero es que quiero conversar. Pausa. Come primero, luego volvemos. OK. Stop. Come. Es que está todo muy quemado. Tienes otra cosa? No. Come. En realidad tengo. Y entonces? Es que quería comer pizza. No quería cocinar, igual tuve que prender el horno, cortar el queso y todo eso, podría no haberlo hecho, pero quería pizza. Bien, ya tienes otro motivo. Si. Come. Tengo. He comprado gaseosa en el camino. Si. Estas tres están quemadas pero estas tres se pueden comer. Querés? No, gracias. Tengo. Sí. Me hace bien esta charla. Tráeme todas las veces que quieras, menos cuando tienes pizza de cena, aprovecha. Ok. Buen consejo. Antes o después. Sí. Cuando quieras. Quiero. Toma ésta que es la de más queso. Tengo también un postre instantáneo que te va a gustar. Si? Tengo.

4 comentarios:

-Pato- dijo...

"Tengo un profundo dolor un gran miedo. A qué? A dolerme algo tanto que me lleve a eso con vehemencia. No puedo perder".

Me pega duro este post, pero al mismo tiempo de tan bueno exorcisa.
Me recordó a las sangrías que se hacían antaño para bajar la fiebre.

Hay momentos que uno se llena de angustia, precisamente porque nada llena ese vacío ¿existencial?.
Y no por eso se quiere menos a la familia, a los proyectos, a los amigos, simplemente ese vacío es propio, no hay quien lo llene sólo nuestras manos, nuestro hacer.
Sucede que cuando estamos ahí abajo, tan quemadas como esa pizza, nuestro hacer no tiene peso, ni sentido alguno.

En ese momento hay que poner el foco afuera (como me dice alguien que quiero mucho) y sacarlo de adentro, ponerse en acción con algo del afuera, hasta que el dolor de adentro, el miedo de adentro sea menor.

Y pasa, todo pasa y la pizza está rica y el rubio hermoso que viene de jugar al futbol te mira y te derrite y yo te doy un abrazo y te digo que te quiero.

Besos Karina.

karina dijo...

Oh Patushkiiiii!!!!!!!!!!
Yo también TK. Solo momentos que hay que pasar, que también son parte. ...sangrías de antaño...
feliz primavera amapola!

-Pato- dijo...

Estaba blogueando y Dédalus -está entre mis links- un amigo que hace entradas muy interesantes dejó algo que a continuación te dejo, porque me hizo pensar en esto que te decía hoy mas temprano.

"Dice mi querido profesor Andrés Ortiz-Osés que el sentido de la existencia es la insistencia; que existir es insistir"
-Dédalus-

Quería compartir este pensamiento con vos :)

(la música se escucha entrecortada :(

Besos.

zooey dijo...

Tener esa capacidad de dialogar con uno mismo es una suerte Karina. Cierto que muchas veces lo produce la constatación de un sentido del vacío, pero es una manera de acercarse a la verdad de uno mismo, a ahondar en el verdadero conocimiento. Tu diálogo es revelador y atemporal. Magnífico, y también las palabras de Pato, tan lúcidas... "cuando estamos ahí abajo nuestro hacer no tiene peso, ni sentido alguno". Eso parece, me digo, y entonces pienso en la diferencia entre "parecer" y "ser" y se me abre un abismo nuevo de dudas. Pero creo que sólo puede entender el verdadero sentido de los vacíos quien es capaz de tener mucho dentro. Es entonces cuando esos espacios de vacío que siempre quedan entre todo lo que llena, pueden advertirse. Y cuando duelen, claro. Si lo más fuera vacío, no seríamos conscientes de su existencia, creo.
Un beso